El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó en su discurso anual sobre el Estado de la Unión que aquellos que no apoyan una reforma migratoria se han quedado "sin excusas" para ello y abogó por trabajar al menos en medidas paliatorias concretas para algunos de los indocumentados del país.
"Creo con toda firmeza que debemos afrontar el problema de la inmigración ilegal", sostuvo Obama durante su tercer discurso anual ante el Congreso norteamericano y el último antes de enfrentarse a las urnas, en noviembre, para buscar la reelección a la Casa Blanca.
"Los opositores a tomar medidas se han quedado sin excusas", afirmó al sostener que su ejecutivo "ha puesto más agentes de vigilancia en la frontera que nunca antes", en referencia a una de las mayores demandas de la oposición republicana que hasta ahora ha frenado sus intentos de lograr una reforma migratoria integral.
Ésta fue una de las promesas de campaña de Obama en 2008 que, a punto de acabar su primer mandato, sigue sin haber cumplido.
Consciente de ello, el gobierno de Obama ha tratado de impulsar algunas medidas parciales como la DreamAct, una legislación que prevé una vía a la legalización para jóvenes indocumentados que cumplan dos años de servicio militar o cursen estudios en el extranjero.
La propuesta tampoco avanzó el año pasado en el Senado y no es previsible que vaya a lograr suficientes votos a apenas nueve meses de las elecciones presidenciales.